Cómo obtener la máxima puntuación en la Certificación IFS Food

El certificado IFS Food es clave para garantizar la seguridad, calidad y legalidad de los productos alimentarios. Obtener una puntuación alta en esta auditoría mejora la reputación y competitividad de las empresas, además de asegurar el cumplimiento de los estándares exigidos por los grandes distribuidores y clientes internacionales.

En la última auditoría, la Organización NSF International calificó a Autor Foods con una puntuación de 98,62 sobre 100 en IFS Food, así que hemos decidido escribir un artículo en el que explicamos paso a paso cómo alcanzar la máxima puntuación (≥ 95%) en la certificación IFS Food, destacando los aspectos críticos y mejores prácticas para cada fase del proceso.

Lo primero que debes saber es que la Norma IFS Food es un estándar de auditoría que evalúa la seguridad alimentaria y la calidad de los productos y procesos en la industria de fabricación de alimentos. Su propósito principal es garantizar la seguridad, legalidad, autenticidad y calidad de los productos que llegan a los consumidores finales. Está diseñada para fabricantes de alimentos y empresas que envasan productos a granel.

Los principales objetivos de la certificación IFS Food son:

– Garantizar la seguridad alimentaria en cada fase de la producción.
– Asegurar la calidad del producto según las especificaciones del cliente.
– Reducir auditorías repetitivas, facilitando un único estándar.
– Brindar transparencia a lo largo de la cadena de suministro.
– Optimizar la gestión de riesgos en las empresas de la industria alimentaria.

Recuerda que este estándar es aplicable exclusivamente a empresas procesadoras de alimentos y a aquellas que realizan envasado primario.


Comprender el sistema de puntuación

El sistema de puntuación IFS evalúa el grado de cumplimiento de cada requisito mediante una escala que va desde la conformidad total hasta la no conformidad grave. Funciona así:

– A (20 puntos): Cumplimiento total.
– B (15 puntos): Desviación leve.
– C (5 puntos): Parte del requisito no está implementado.
– D (-20 puntos): El requisito no se ha implementado.
– No conformidad mayor (-15% de la puntuación total).
– Requisito KO (-50% de la puntuación total, impide la certificación).

 

Para obtener la máxima puntuación es fundamental evitar los requisitos KO y las no conformidades mayores, ya que pueden resultar en la retirada del certificado.

Dependiendo de la puntuación final, el resultado puede ser:

– Certificación IFS Food Nivel Superior (≥95%).
– Certificación IFS Food Nivel Básico (≥75%).
– No certificación (si hay requisitos KO o puntuación <75%).

 

Implementar un sistema de gestión

El primer paso para una auditoría exitosa es contar con un sistema de gestión de seguridad alimentaria y calidad bien estructurado. Por eso, el Plan APPCC es la base de todo. El APPCC (Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control) debe cumplir con el codex alimentarius. Esto significa que debe incluir:

– La identificación de peligros físicos, químicos, biológicos y radiológicos.
– La definición y validación de límites críticos.
– El sistema de vigilancia y verificación de cada punto crítico de control.
– El plan de acciones correctivas en caso de desviaciones.

Así mismo, también se deben recoger las especificaciones de productos y materias primas, los procedimientos de control y limpieza, los registros de auditorías internas y formación, y la gestión de reclamaciones y no conformidades.

Todo este sistema documental debe ser claro, debe estar actualizado y debe ser accesible para toda la plantilla.


Cultura de seguridad alimentaria

La formación continua es un aspecto muy importante porque en la auditoría se evaluará si las personas trabajadoras están capacitadas en buenas prácticas de higiene, APPCC y food defense o defensa alimentaria. Por ese motivo es recomendable implantar un plan de formación anual con sesiones periódicas, evaluaciones de conocimiento y registro de asistencia y temario impartido.

La higiene personal también es un factor clave. De hecho, el cumplimiento de estas normas es un requisito KO. Así, hay que asegurar de que toda la plantilla cumpla con estas premisas:

– Usar ropa de protección adecuada.
– Seguir los protocolos estrictos de lavado de manos.
– No usar joyas, uñas largas o maquillaje en áreas de producción.


Infraestructura y equipamiento

Otro aspecto a valorar es el diseño de las instalaciones. Las fábricas deben estar diseñadas para evitar la contaminación cruzada. Por lo tanto, debe existir una zonificación adecuada para prevenir la contaminación. Además, es preciso realizar un buen mantenimiento de techos, paredes y suelos. Y, por supuesto, todos los sistemas de ventilación y drenajes deben estar en buen estado.

Por otra parte, es fundamental la calibración de los equipos. Y es que los equipos de medición (balanzas, termómetros, detectores de metales) deben ser calibrados regularmente y, además, contar con registros de mantenimiento.



Trazabilidad y control de materias primas

El sistema de trazabilidad de la empresa debe permitir identificar el origen de todas las materias primas y vincularlas con los lotes de producto final. Para ello se puede implementar software de gestión para registrar cada etapa del proceso y programar pruebas de trazabilidad al menos una vez al año. Y todo ello teniendo en cuenta que la trazabilidad debe completarse en menos de 4 horas.

En relación a todo lo anterior resulta necesario realizar una buena gestión de los proveedores y las compras. Así, es preciso evaluar a los proveedores basándose en tres puntos clave:

– Certificación en estándares.
– Auditorías de seguridad alimentaria.
– Análisis periódicos de materias primas.


Alérgenos y food defense

La prevención de contaminación con alérgenos en la industria alimentaria es crucial y para conseguir la mejor calificación en el certificado IFS hay que tener muy en cuenta este punto. Para ello, es necesario:

– Mantener actualizada la lista de alérgenos en materias primas.
– Implementar protocolos de limpieza para evitar la contaminación cruzada.
– Etiquetar correctamente los productos.

Además, en relación al ámbito de food defense o defensa alimentaria es preciso evaluar las vulnerabilidades en la cadena de suministro e implementar medidas de mitigación, como auditorías de autenticidad. Todo ello debe desarrollarse en dentro del plan de defensa alimentaria.


Auditorías internas y mejoras continuas

No la juegues todo en la auditoría IFS. Realizar auditorías internas previas para detectar problemas antes de la inspección oficial. En ellas debes evaluar todos los requisitos IFS, involucrar a un equipo multidisciplinar para una revisión objetiva, documentar hallazgos y definir acciones correctivas.


Gestión de incidencias y producto no conforme

Durante la auditoria de la certificación IFS se revisará la gestión de retirada de producto, así que debes contar con un procedimiento documentado para gestionar retiradas del mercado. Este debe incluir un apartado sobre el manejo de productos no conforme en el que se explique tres cuestiones clave:

– Cómo se identifican y bloquean productos que no cumplan especificaciones.
– Cómo se define si el producto puede reprocesarse o eliminarse.
– Cómo se registra cada caso y se analizan las causas raíz.

Además, debe establecer la realización de pruebas de recuperación al menos una vez al año.

 

Obtener la máxima puntuación en la certificación IFS Food no es una tarea sencilla, pero con una planificación rigurosa, el cumplimiento de los requisitos críticos y una cultura de mejora continua, es completamente alcanzable.

Eso sí, debes invertir en calidad y seguridad alimentaria. Esto, además de facilitar la certificación, fortalecerá la confianza de tu clientela y la competitividad en el mercado. Siguiendo estas recomendaciones y estarás en el camino correcto para obtener una certificación IFS con nivel superior (≥95%) y garantizar la excelencia en tu empresa.

La primera, la auditoria inicial, es la más complicada y la que te permitirá obtener la certificación.  Pero recuerda que deberás someterte a una auditoría de recertificación cada año para renovarla. Aunque puede que también haya otra porque existen distintos tipos de auditoría dentro del marco de la certificación (además de la inicial y la de recertificación). Se trata de las auditorías de seguimiento (cuando se detecta una no conformidad mayor y se requiere una revisión posterior), las auditorías de ampliación (para incluir nuevos productos o procesos en la certificación) y las auditorías no anunciada (obligatorias cada tres ciclos de certificación, garantizando evaluaciones espontáneas).